Carta a mi tía
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Cádiz, 16 de mayo de  2012

 

Querida, queridísima alma protectora 

 

            Sé que ni te lo imaginabas cuando formabas parte de este mundo, pero la muerte te  otorgó el don de la clarividencia, y ahora sabes y percibes que fuiste el ser más importante de mi vida, mi madre, mi defensora, mi amparo, aunque  nunca te lo demostrara, la muerte tuvo que llegar arrancándote de mi lado para que te echara de menos, ahora  tan solo tengo que esperar a  que llegue el momento de mi sueño eterno, ese que  me llevará hasta ti, allí se que me esperaras con los brazos abiertos y lloraremos y reiremos juntas, tendremos otra oportunidad.

 Aunque por ahora tengo que conformarme, por lo menos te veo casi todos las noches, me visitas cuando duermo, te metes en mis sueños,  siempre estás ahí esperando a que el cansancio se apodere de mí, y mi mente relajada pueda llegar hasta a ti, o tu hasta mí, y en esas noches revivimos momentos que fueron reales, otros que forman parte de nuestra imaginación y que se unen para fortalecer el vinculo, ese que jamás se rompió.

Recuerdo como echabas de menos el haber tenido un hijo, tu, la que  formaste parte de nuestra vida implicando la tuya hasta límites insospechados, no te sentías correspondida, tan solo eras la tía, y sabías que nadie te compensaría por tus desvelos, por tus sacrificios, y tuviste razón, durante ese periodo en el que permaneciste con nosotros, fue así, nadie lo apreciábamos, porque todo era normal, eras uno de los pilares más importantes sin que nadie lo notara, tu entrega pasaba desapercibida. Pero desde hace nueve años todo cambió, en mí se restableció la ansiedad de tu compañía, como cuando era pequeña y te operaron, y  no estabas a mi lado, y por las noches lloraba, y quería que volvieras, y lloraba, lloraba mucho.

Ahora lloro cuando me rebelo y quiero dar marcha a tras para compensarte, para decirte al oído que te quiero, para escucharte y aliviar tu sufrimiento como siempre lo hiciste conmigo, pero ahora ya no existe esa posibilidad, ya no puedes ser, ahora tengo que conformarme  con verte por las noches en mis sueños, así de algún modo sigo manteniéndote junto a mí, como antes. Pero es insuficiente, en mi interior te necesito; contigo se fue parte de mi historia, de mi vida, y a veces me siento triste, y un nudo en mi garganta me impide hablar, ¡dabas tu vida por la mía!, y me lo dijiste, ¡que tristeza sentí en aquellos momentos!, ya tu final se acercaba, lo intuiste, y apaciguaste mi dolor cuando eras tú la que sufría, yo lo sé, te conocía muy bien.

Te quiero tía, y quería decírtelo, escribírtelo, ¡en fin, quería que lo supieras!

Un montón de besos. Tu querida sobrina, tu nena que no te olvida.

Angustias de las Cuevas

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Una respuesta a Carta a mi tía

  1. antonio lorenzo muñoz dijo:

    ERES ESTUPENDA ANGUSTIAS CUEVAS.