Reloj de arena – Capítulo V
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V

- Me gustaría entender lo que ocurre aquí. –Afirmó el inspector-. Porque a pesar de la gravedad del asunto, ni el personal del hospital, ni las autoridades locales, parecen estar demasiado preocupados.

- ¿Qué insinúa?

- ¿A caso no es obvio?

- Si usted pretende ofenderme, yo…

- Sólo pretendo averiguar dónde están los pacientes desaparecidos. Eso es todo.

El inspector miró al director con ojos de lince, y sacó una libreta.

- Veamos. En los últimos dos años han desaparecido treinta y cuatro pacientes, y como puedo ver en mis notas, todos en estado terminal. ¿Curioso no?

- No entiendo a dónde quiere llegar. –Contestó el director-.

- ¿De veras?

- Resulta que…

- Doce pacientes con cáncer, ocho con heridas muy graves, y catorce con enfermedades varias, como muerte cerebral, pulmonía en fase avanzada, etc… etc…

- Si no deja de interrumpirme inspector, me temo que no podré serle de demasiada ayuda.

- Ohhh. Por supuesto señor director. Le pido disculpas.

- Como bien sabe, los familiares que denunciaron la desaparición de sus seres queridos, no tardaron mucho en retirar la denuncia. Al parecer, los convalecientes no deseaban pasar sus últimos días en un hospital, por lo que decidieron marcharse por su cuenta.

- ¿Ellos solos?

- No sabría explicarlo, pero sí. Se fueron utilizando sus propios medios.

- Sin la ayuda de un enfermero, sin el consentimiento de sus familiares, sin ni siquiera tener fuerzas para caminar.

- Entiendo su escepticismo inspector, pero no se olvide que el cuerpo humano posee una fuerza que a veces no somos capaces de explicar.

- Siendo usted médico ¿me habla de misticismo?

- Le hablo de ciencia. Que nosotros no seamos capaces de explicarlo, aún, no significa que no forme parte de nosotros.

El inspector tomó unos apuntes en su libreta y cerró los ojos para pensar. Cuando ordenó sus ideas y volvió en sí, revisó los elementos que se encontraban a su alrededor para poder permitirse el lujo de juzgar al interrogado. Al parecer, a este tipo le gusta el golf. Un deporte muy caro. –Pensó el inspector a ver un trofeo en un estante cerca de la ventana-. Aunque no debo olvidar que cualquier médico se lo podría permitir. –Continuó pensando-. También se fijó en el cuadro familiar que decoraba la pared frente a su mesa, y las fotos de sus dos perros que estaban apoyadas en una mesita cercana.

- Magníficos ejemplares. –Mencionó Kasim, que no quería que el silencio imperase-.

- Un regalo del primer ministro.

Kasim comprendió la indirecta.

- Tiene usted mucha suerte.

- ¿De qué? –Preguntó el director-.

- ¿De qué va a ser? Del estupendo regalo que le han hecho.

No contestó.

- Creo que será más que suficiente para hoy. –Pensó mientras revisaba los gestos de su “forzado” anfitrión-.

- Os acompaño hasta la puerta.

- Muy amable por su parte.

La despedida, cortés y falsa, no duró mucho. La puerta de la salida del despacho del director ya estaba abierta de par en par. En su rostro se podía distinguir un cierto sentimiento de alivio por ver marcharse a los dos agentes de policía, aunque por otra parte, el agobio de la verdad ocultada, siempre atosiga a quienes la tergiversan. Por fin se marchan. –Pensó el director-. Pero a la vez que estaba a punto de cerrar de nuevo la puerta, y así retomar sus tareas volviendo a disfrutar de la tranquilidad, un grito detuvo su mano y le congeló la sangre.

- ¡Mi hijo…! ¡¿Dónde está mi hijo?! –Gritó una mujer angustiada-.

alexandercopperwhite

Acerca de alexandercopperwhite

Nací el 6 de Marzo de 1980 en Alcalá de Henares, Madrid. De padre griego y madre española, cuando cumplí los cuatro años nos mudamos a una isla llamada Corfú, en el noroeste de Grecia, donde me quedé hasta los diecinueve años. Durante esos años viajé a Alemania, Portugal, Reino Unido, Francia, Italia y Austria donde, en este último, me quedé seis meses, estudiando el idioma y trabajando. Más tarde, también viajé a Brasil, Marruecos, Hungría, Irlanda, Holanda, Bélgica y Luxemburgo. A los veintiún años me instalé en Las Torres de Cotillas de la región de Murcia, España, donde actualmente vivo. Mi pasión por la escritura, despertó el día que regresé a mi tierra materna. Considero que mi mayor logro es mi familia (aunque suene a tópico) y espero que paulatinamente consiga entrar en casa de todos gracias a mis relatos.
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