Suena un móvil en la Castellana

Me siento en una terraza;
estoy bebiendo ginebra,
estoy solo.
Me surgen ideas a borbotones,
acerca del pasado,
del presente,
del futuro,
que anoto,
tras colgar
la entrante,
en mi Moleskine,
así como
alguna que otra disquisición
que no he llegado
a plasmar en papel,
del tipo
¿deberían impartir ética
las escuelas de negocios?,
¿habría triunfado
Beckenbauer en el Osasuna?,
qué blando parece este defensa,
habrían pensado
el cuerpo técnico,
la prensa,
el resto de la plantilla,
la afición,
¿constituye plagio el autoplagio?,
¿intentarlo es el primer paso
hacia el fracaso?,
¿era cierta
la hipótesis de Riemann
sobre los números primos,
y éstos no se distribuyen
de manera aleatoria?,
¿por qué hoy
no nos parece tan lejano 1950,
mientras que, entonces,
el año 1890 sonaba a Edad Media?,
¿no fue Don Quijote,
acaso,
un precursor de las road movies?,
¿por qué en el cine francés
se ha ido convirtiendo
casi en tácita costumbre
o norma no escrita
ese final tan de
aquí-no-te-esperas-
-que-acabe-la-película?,
¿existe ruido
si cae un árbol
en medio de un bosque
y nadie lo escucha?,
¿cómo habría sido un western de Hitchcock?,
¿por qué la naturaleza
no construye
formas cuadradas?,
¿existe un catastro
oficial de glaciares
y una normativa supranacional
que los proteja?,
¿cabe plantearse a España
como un concepto mal cosido,
sin correspondencia unívoca,
artificial?,
¿es realmente más sensato
estudiar LADE que Bellas Artes?,
¿cuándo se es más esclavo:
ante la prohibición
o ante la obligatoriedad
de elegir?,
o ¿habrá en este preciso instante
alguien pensando en mí?
Insiste, me temo,
entonces mi ex,
y esta vez hablamos, sí,
de medicinas,
y de toros,
despidiendo in crescendo el verbo
(romper es respirar un todo):
va por Vds.


en
Al ver tu nombre, he pinchado sobre él. Recuerdo la lectura de tus entradas en el facebook de Me gusta leer y la locura de intentar entenderte en más de una ocasión (hace ya una eternidad).
Al chocar con tus interrogantes se me ha pintado una sonrisa en la boca. Derrochas ingenio, no me cabe duda, pero sigo pensando que tengo que hacer un cursillo para entenderte.
He acabado cosiendo conceptos en una deshilachada España que busca la cuadratura del círculo mientras da clases de ética a una serie de primos esclavos del road movie que algún director, sin hacer ruido, quiere convertir en un western de suspense.
Visto lo visto, me he quedado tan helada como la punta de esos glaciares que no figuran en catastro.
Un placer leerte de nuevo. Un abrazo.
Un millón de gracias, Yolanda, muy amable. Disculpa que no te haya contestado antes. Te envío si quieres mi novela, Hamlet en El pisito (aún inédita, me temo; la he reescrito casi entera y ahora estoy moviéndola por editoriales y concursos).
Abrazo,
Salute,
Tomás
Gracias por tu ofrecimiento, Tomás. La leí en enero de 2011 y aún la guardo entre mis documentos (165 páginas, tenía entonces). Será un placer volverla a leer con aire renovado. Mi correo es yalmansa2@hotmail.com. Gracias.