Recuerdos de un Edén muerto – Capítulo XII
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XII

- Hacia abajo… un poco más… hacia abajo… con muchísimo cuidado. –Indicaba Sergio al friki-. A ver si consigues cogerla.

- El G4587DOS no está diseñado para el rescate de objetos señor. –Dijo él un poco molesto-.

- Llámalo DEDALOS, y por intentarlo no pierdes nada.

- Señor, yo…

- ¡Que lo intentes!

El operador maniobró con destreza moviendo su cuerpo igual que una culebra que trepa por un árbol, y consiguió enganchar la cámara.

- ¿Has visto que no era tan difícil? –Dijo Sergio contento-.

- Espero poder traerla de vuelta. –Contestó el friki-.

Al girar el DEDALOS, se tambaleó un poco y la cámara volvió a precipitarse al vacío hasta que de nuevo chocó con esa fuerza invisible que recubría el suceso como un papel film.

- Ahhhhh. No importa. Inténtalo de nuevo. –Dijo Alfredo-.

De repente, mientras el DEDALOS volvía a acercarse, la cámara empezó a hundirse en la nada y en cuestión de segundos aceleró de una manera increíble y se estrelló contra el suelo, casi a velocidad del sonido. Entonces se hizo añicos. Los trozos de plástico, metal y demás componentes permanecieron inmóviles durante una ínfima fracción de tiempo y se dispararon como balas de ametralladora hacia todas partes.

- ¡Ohhhhh noooooo! –Gritó el friki-.

Se giró hacia la derecha, se movió hacia abajo, saltó, contoneó su casi esquelética figura, blandió los brazos hacia todas direcciones, y así consiguió evitar los inesperados proyectiles.

- ¡Muy bien! –Dijeron todos al unísono-.

Cuando vieron que el DEDALOS permanecía intacto, el oficial responsable de la operación felicitó a su soldado, los científicos aplaudieron, Marián y Sergio se reían, pero Alfredo miraba al friki sin parpadear.

- No se preocupe señor. Enseguida situare el aparato donde usted quiera y comenzará el estudio del suceso.

- No te muevas. –Dijo Alfredo-.

- ¿Cómo dice señor?

- Tttttssssssssssss. He dicho que no te muevas.

Nadie se había dado cuenta, excepto él, que en la pantalla inferior izquierda se veía algo tremendamente extraño. Un pez se arrimaba al borde de la cortada agua y asomaba el morro traspasando la invisible barrera que les separaba. La líquida pared no se desmoronaba, no cambiaba su forma ni se alteraba su composición; era igual que si la atravesases a lo vertical, pero en este caso era a lo horizontal. Las leyes de la física habían desaparecido por completo.

- Fijaos. –Dijo Marián-.

Tras varios intentos y otros tantos tanteos, el pez decidió lanzarse fuera del agua.

- ¡Oooooohhhhhh!

No se cayó, ni se alteró su trayectoria; simplemente seguía nadando, pero en el vacío hasta que notó que sus branquias se secaban y decidió dar media vuelta y regresar a su húmedo elemento, para aletear con fuerza y desaparecer en la profundidad del lago.

alexandercopperwhite

Acerca de alexandercopperwhite

Nací el 6 de Marzo de 1980 en Alcalá de Henares, Madrid. De padre griego y madre española, cuando cumplí los cuatro años nos mudamos a una isla llamada Corfú, en el noroeste de Grecia, donde me quedé hasta los diecinueve años. Durante esos años viajé a Alemania, Portugal, Reino Unido, Francia, Italia y Austria donde, en este último, me quedé seis meses, estudiando el idioma y trabajando. Más tarde, también viajé a Brasil, Marruecos, Hungría, Irlanda, Holanda, Bélgica y Luxemburgo. A los veintiún años me instalé en Las Torres de Cotillas de la región de Murcia, España, donde actualmente vivo. Mi pasión por la escritura, despertó el día que regresé a mi tierra materna. Considero que mi mayor logro es mi familia (aunque suene a tópico) y espero que paulatinamente consiga entrar en casa de todos gracias a mis relatos.
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2 respuestas a Recuerdos de un Edén muerto – Capítulo XII

  1. Ha sido un placer leerte hasta aquí Alexander. He leído los doce capítulos de una tirada. Intentaré seguir esta intrigante historia, aunque ando un poco liada y no sé cuando podré volver a hacerlo. Me gustaría descubrir cómo ese idílico mundo arrasado por el mal, despierta ese algo oculto que duerme en el agujero. Un saludo.